¿Por qué no deberíamos usar un protector solar del año pasado?

¿Por qué no deberíamos usar un protector solar del año pasado?

 

Todas sabemos de la importancia de usar protector solar. Pero no todas tenemos la costumbre de utilizarlo todos los días del año. Esto acarrea 2 grandes problemas: por un lado, que en los meses de invierno y otoño dejamos nuestra piel desprotegida; por otro, que cuando llega la estación estival solemos recurrir al mismo envase de protector que dejamos olvidado en el botiquín el verano pasado.

Para entender por qué es importante renovar nuestros protectores solares cada 12 meses (tal como recomiendan los dermatólogos), es necesario saber cómo se componen. Sus filtros se clasifican en 2 tipos: los sintéticos u orgánicos (encargados de absorber los la luz ultravioleta); y los filtros minerales o no orgánicos (encargados de reflejar los rayos UV).

La eficacia de los protectores depende de que esta fórmula que combina ambos tipos de filtros se mantenga unida. Pero cuando el producto supera su fecha de vencimiento, o cuando una vez abierto, no se mantiene a salvo de las altas temperaturas, la emulsión se "separa" y no se esparce de manera uniforme, por lo que su efectividad no queda 100% asegurada.

Cuando los envases quedan expuestos al sol en la playa o la pileta, o cuando los dejamos destapados durante mucho tiempo, el aspecto, el color, el aroma e incluso la textura del protector cambian. Si detectamos cualquiera de estas alteraciones, debemos descartar el producto inmediatamente.

Prestando atención a estas recomendaciones, podremos disfrutar de todos los beneficios del sol sin preocuparnos por las consecuencias para nuestra piel.

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