5 situaciones "engañosas" en las que no deberíamos dejar de usar protector solar

5 situaciones "engañosas" en las que no deberíamos dejar de usar protector solar

 

Todas sabemos lo importante que es proteger nuestra piel de los rayos solares. Sin embargo, existen ciertos mitos que pueden llevarnos a dar por sentado que estamos protegidas, cuando en realidad no lo estamos. He aquí los más comunes:  

1 El frío de la montaña: la protección solar se asocia al calor, la playa o la pileta. Pero lo cierto es que en zonas de montaña, donde hace frío, la acción de los rayos UV se incrementa un 15% cada 1000 metros de altura. Esto sucede porque cuanto mayor es la altitud, menor es la cantidad de radiación solar que la atmósfera consigue atenuar. Por si fuera poco, la nieve refleja cerca de un 80% de los rayos solares, por lo que la piel recibe nuevamente el efecto de la radiación.

2 Las horas "recomendadas": que el horario entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde sea el menos recomendado para exponerse al sol, no quiere decir que antes o después debamos tirarnos bajo sus rayos sin ningún tipo de protección. De hecho, los rayos UVA (que no se sienten tanto porque no dan tanto calor, ni enrojecen tanto la piel), están presentes por igual desde que amanece hasta que oscurece.

3 Los días nublados: muchas personas dejan a un lado su protección solar en días donde el sol queda escondido. Pero es importante saber que aunque no percibamos su presencia, y dependiendo de la densidad de las nubes, entre un 50 y un 80 por ciento de la radiación ultravioleta consigue llegar a nuestra piel.

4 La resistencia al agua: que los protectores solares sean resistentes al agua, no quiere decir que no debamos reaplicarlo. Hay que tener en cuenta que la resistencia al agua está pensada para baños cortos y agua dulce. Si nos metemos al agua durante un tiempo prolongado, o en agua de mar, la fricción de la sal y la arena pueden remover una parte importante del protector, por lo que es fundamental volver a aplicarlo.

5 El bronceado: cuando tomamos algo de color, podemos llegar a pensar que ya no hace falta usar protector. Esto es falso. La piel, incluso estando bronceada, necesita protección solar para prevenir su envejecimiento prematuro, quemaduras dolorosas y la aparición de pecas y manchas.

Como vemos, para poder disfrutar de todo lo bueno del sol en nuestra piel sin preocupaciones es importante no olvidarnos de usar un buen protector solar. 

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